Notas · Opinión
«2.000 millones de dólares en soja y un pueblo cada vez más pobre»
Mario Baldo explica la paradoja del norte cordobés: una de las cosechas más grandes de la historia alrededor de Las Arrias y un pueblo que no ve esa riqueza. Su diagnóstico y lo que propone.

Hay una cifra que Mario Baldo repite cada vez que habla de Las Arrias: 2.000 millones de dólares. Es lo que, según su cálculo, se produce por año en cereal alrededor del pueblo. Y hay una imagen que la acompaña: un pueblo que, a pesar de eso, está cada vez más pobre.
Estamos rodeados de soja, producimos 2.000 millones de dólares al año en cereal, y tenemos un pueblo cada vez más pobre y gente con más necesidad.
Mario Baldo, Política Córdoba Verdad, septiembre de 2026
Dos bendiciones
Baldo lo cuenta desde adentro: produce en la zona desde 1980. Dice que la región tuvo «dos bendiciones». La primera fue la siembra directa, que transformó campos marginales en tierras productivas. La segunda, la lluvia: la última campaña fue, según él, «la cosecha más importante de la historia».
Entonces, ¿por qué eso no llega al pueblo?
«¿Sabés para qué fueron las rutas?»
Su respuesta es directa: falta de sinergia y de gestión. Y da un ejemplo que incomoda. Cuando llegó la ruta nueva, todos la celebraron. «¿Sabés para qué fueron las rutas? Para que se vaya todo más rápido». El grano sale, los camiones pasan y el pueblo queda mirando.
Aclara que no culpa a los intendentes anteriores —«hicieron lo que pudieron y como pudieron», y fueron amigos suyos—, pero sostiene que hace falta otro enfoque.
Autocrítica al campo
Lo llamativo es que Baldo, siendo productor, no le echa toda la culpa a la política:
El productor agropecuario es poco solidario. Hay que decirlo: yo estoy de los dos lados.
Mario Baldo
Propone una ley de incentivo económico que baje impuestos a quien invierta en el pueblo. «El único incentivo que hay es llevarlo a los puertos», dice. Su alternativa es agregar valor al grano en origen: aceite, harina, alimento balanceado.
El populismo como virus
En la misma entrevista usó una metáfora que se volvió de las más comentadas. Comparó al populismo con un virus: en las ciudades grandes, «gorditas», hace daño en las orillas; en un pueblo chico y «flaquito» como Las Arrias, lo enferma por completo. Y aclaró enseguida: «No soy libertario».
Del diagnóstico a la gestión
Para Baldo, la prueba de que se puede está en su propio equipo de trabajo. Cuenta que sus empleados son todos de Las Arrias, que muchos empezaron como hacheros y que hoy manejan maquinaria de última generación, al punto de que algunos se van a trabajar cosechas en España o Estados Unidos. Lo contamos en De hacheros a maquinistas.
Más de su visión en Las Arrias y en Opiniones.

