Notas · Las Arrias
«El pueblo es la puerta de entrada del campo»: el plan de Mario Baldo para traer el automovilismo a Las Arrias
Una recta para picadas, un circuito de tierra y un óvalo para motos. Mario Baldo explica por qué cree que el turismo de motor y la economía naranja pueden cambiar la economía de Las Arrias.

Mario Baldo corre en rally y en pista desde hace más de cuarenta años. Cuando le preguntan qué puede aportarle a Las Arrias, responde con lo que conoce: el automovilismo como negocio para el pueblo.
Yo lo que sé es automovilismo. Acá en Córdoba está muy impulsado lo que se llama la industria naranja, que se refiere al turismo.
Mario Baldo, entrevista en el TC 4000, octubre de 2026
Una recta, un circuito de tierra y un óvalo
La idea es armar en Las Arrias un predio para el deporte motor: una recta para picadas, un circuito de tierra y un óvalo para las motos. No es para que corra él, sino por lo que mueve cada fin de semana de carreras:
Todos los fines de semana nos llevan 30, 40, 100 pilotos, que son tipos que mueven la economía: porque comen, porque duermen en un hotelcito, porque gastan.
Mario Baldo
En la misma charla, el entrevistador lo resumió así: una carrera de un fin de semana puede ser el trabajo de dos semanas para un comercio del pueblo. Baldo coincidió:
Estos pueblos no tienen otra cosa: todo el día esperando a ver si pasa un camioncito para venderle un sándwich de milanesa o arreglar una goma.
Es la misma lógica del rally raid del norte cordobés que impulsa con otras seis comunidades, y de lo que pidió para el Festival del Carbón: que el rally venga a la gente.
El silo bolsa colgado en la tranquera
Para Baldo, el problema de fondo es que el campo creció mucho, pero esa plata no llega al pueblo. Lo explica con una imagen:
Los pueblos terminan siendo la puerta de entrada de tu campo. Y si la puerta de entrada de tu campo tiene un pedazo de silo bolsa colgado, por más que adentro tengas un cerámico hermoso y una cocina hermosa, no está bueno.
Mario Baldo
Lo que propone es que haya «permeabilidad» entre la bonanza agrícola y el pueblo: que lo que se produce alrededor deje algo adentro. Es el mismo diagnóstico detrás de su planta de aceite y harina de soja.
El ejemplo de Dubái
Si los árabes hubieran sido egoístas, hubieran puesto los caños para el lado del mar, cargaban el petróleo y listo. Sin embargo dijeron: vamos a armar un hermoso lugar acá. Hicieron hoteles, un autódromo, y arriba del desierto hicieron una ciudad.
Mario Baldo
Aclara enseguida que no se trata de copiar Dubái en el norte de Córdoba, sino de la idea: rodeados de tanta riqueza, los pueblos tienen que empezar a ser más lindos.
Enseñar a pescar
El otro pilar es la formación. El estudio de streaming y la escuela de oficios de su asociación civil, Construyendo Futuro, apuntan a que los chicos del pueblo aprendan a venderse al mundo. Baldo hasta invitó al periodista que lo entrevistaba a dar una charla en el estudio sobre cómo convirtió su pasión por el automovilismo en un programa.
No dar pescado: enseñar a pescar, enseñar a encarnar, enseñar a poner el anzuelo. Esa es la verdadera libertad.
Mario Baldo
Más sobre el pueblo en Las Arrias, el pueblo del norte cordobés.


